En el partido de Tres de Febrero, Argentina, un menor de 12 años identificado como Uriel Alejandro Giménez perdió la vida tras un enfrentamiento armado con fuerzas policiales durante un operativo cerrojo, informaron fuentes oficiales y reportes periodísticos.

Según los primeros datos, el niño viajaba en un vehículo Fiat Uno Van Fire junto con dos personas adultas que eran buscadas por la policía. Al percatarse de la presencia de las autoridades, los ocupantes del vehículo habrían comenzado a disparar contra los efectivos, lo que dio lugar a una persecución. En el intercambio de fuego, el menor recibió un impacto de bala que le resultó fatal y falleció casi de inmediato.
La noticia generó conmoción en la comunidad, y poco después se viralizaron en redes sociales mensajes y publicaciones de familiares y conocidos del menor. En estas publicaciones, el niño aparecía en fotografías portando armas de fuego y motocicletas, y se le dedicaron mensajes como “Róbate el cielo, chispita”, “Róbate el cielo, gordo” y expresiones de dolor de sus parientes. Entre los textos compartidos, su hermana escribió: “Mi amor de la hermana, me dejaste destrozada. Te amo por el resto de mi vida. Descansa en paz”, y una prima agregó: “Mal ahí primo, re dolido quedé. Te voy a extrañar mucho, volá alto rochito”.
Algunas frases incluyeron también expresiones de rechazo hacia la policía, lo que provocó una discusión en redes sobre la forma de despedir a menores involucrados en hechos delictivos y el impacto de la violencia en adolescentes.
Las autoridades de seguridad mantienen investigaciones abiertas para determinar con precisión las circunstancias del enfrentamiento, así como la participación de los acompañantes del menor.
Este caso ha reavivado el debate sobre la participación de menores en hechos violentos, la intervención policial y la forma en la que los familiares expresan su dolor en espacios públicos.
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